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HEREDEROS SE OPONEN A "COMERCIALIZACIÓN" DE SU NOMBRE
Una cadena de hoteles; “vip lounge” de LAN Chile; una marca de vinos; una agenda y otros productos comerciales se adornan con el nombre del poeta. Sin embargo ello contradice lo expresado en vida por Neruda y sus herederos están recurriendo a los tribunakles para impedir que la “Fundación” Neruda continúe en su comercio del nombre del poeta Tras la millonaria demanda presentada contra los hoteles Neruda por uso indebido de la marca, la sucesión del poeta anuncia una acción penal y evalúa los pasos a seguir contra otras compañías por utilización no autorizada de la marca.
El box Neruda de Bombones Brumatto comenzó a ser fabricado en esa fecha y aún hoy es comercializado –sobre todo en el extranjero- por US$ 72. “Es un homenaje”, dice Félix Brumatto, fundador de la empresa. Sin embargo para la familia Reyes –heredera del escritor- es otro “uso indebido del nombre”, que se suma al caso del Hotel Neruda. El proceso mantiene enfrentadas a la familia y la corporación nerudiana –que no quiso referirse al tema- por el derecho de la marca. Según el abogado Rodolfo Reyes, representante legal del clan, sólo ellos pueden otorgar esa autorización. Su recurso se basa en la Ley 19.039 de marcas comerciales, que indica que no puede registrarse “el nombre, el seudónimo o el retrato de una persona natural cualquiera, salvo consentimiento dado por ella o por sus herederos, si hubiera fallecido”. El hotel intentó inscribir la marca en 1998 y 2004 y en ambas ocasiones le fue rechazada la solicitud por no contar con el permiso de los herederos. Según Reyes, ello probaría que la familia tiene la razón. El clan prepara una acción penal contra la hotelera, mientras evalúa los pasos a seguir contra otras empresas que usan el nombre del vate, en agendas o vinos. Hace un par de años, el abogado Rodolfo Reyes recibió un singular regalo de Navidad: una flamante agenda Pablo Neruda. El obsequio se lo había hecho un colega de profesión y tomó por sorpresa al sobrino del poeta. “¿De dónde salió esto”, dice que pensó entonces. Se comunicó con la empresa fabricante, Argos, y ésta le informó que contaba con permiso de la fundación y que la serie de agendas era un éxito. De hecho, son exportadas a España y Argentina, y vendidas también en las casas museo La Chascona, Isla Negra y La Sebastiana. “Nos hemos enterado de acuerdos y contratos que la fundación ha hecho a nuestras espaldas, pese a que es mandataria nuestra”, afirma. Cita también el caso de los vinos: la institución inscribió como marca el nombre del premio Nobel para el rubro y firmó un contrato con la Viña Sutil. Hoy la empresa comercializa cuatro cepas con etiqueta Neruda, a $4.990. A ellas se agrega el salón vip de Lan en el aeropuerto de Santiago, bautizado también con la firma del autor de Alturas de Macchu Picchu, y los Bombones Brumatto. En carta al abogado de la familia, la aerolínea informó que obtuvo permiso de la corporación que administra el patrimonio del poeta; la misma explicación que entrega el empresario de los chocolates. Mientras Lan estableció un canje con la fundación, Brumatto le paga un porcentaje sobre las ventas. “Nada de eso ha sido autorizado por nosotros”, subraya el abogado Reyes. “De todo nos hemos enterado revisando las cuentas de la fundación. El uso de la marca, el nombre y la imagen de Neruda nos corresponde por ley. La fundación ha violado nuestros derechos y vamos a reivindicarlos”, asegura. “Lo que tengo lo pongo a disposición de la lucha popular”, decía en 1970 Pablo Neruda a la periodista argentina Rita Guibert en Isla Negra. “Esta casa en que Ud. está pertenece hace 20 años al Partido Comunista de Chile, a quien se la he regalado por escritura pública. Yo estoy en esta casa simplemente por decisión de mi partido, por la generosidad de mi partido. Estoy usufructuando de un bien que no me pertenece, puesto que lo di, así como todas las colecciones, y todos los libros, y todos los objetos que hay en esta casa. He regalado más de una biblioteca entera a la universidad de mi pais”. Hoy la marca Neruda está en disputa. En mayo de 2007 el abogado Rodolfo Reyes –sobrino del poeta nacido como Neftalí Reyes y representante de la familia- presentó una demanda por 5.8 millones de dólares contra el Hotel Neruda por uso indebido del nombre en el 11º Juzgado Civil de Santiago. La hotelera, propiedad del empresario Angel Maulén y dueña de los hoteles Neruda, Neruda Express, Apart Hotel Neruda y Neruda Mar, asegura contar con un permiso de la Fundación Neruda, que administra el patrimonio del autor de “Crepusculario”. El caso ha puesto en veredas contrarias a la familia y a la corporación nerudiana, pese a que esta última actúa como mandataria de los Reyes respecto de los derechos de autor de Neruda. El fondo del problema es quién es el heredero de Neruda y quien tiene el poder sobre la marca. Jorge del Río, miembro del directorio de la fundación, declaró en el juicio que “en lo que respecta a los derechos que le pertenecen a la Fundación Pablo Neruda y de los que es titular como última heredera del poeta”, esta tiene la facultad “por sí sola para otorgar la autorización” del uso del nombre. Los descendientes, en cambio, sostienen que sólo ellos pueden dar ese permiso. El caso no es nuevo en el mundo de las letras. En 2007 Doris Dana designó a Luis Binimelis y Guillermo Scallan sus albaceas en Chile, desconociendo a la Fundación Mistral; en México, la familia Rulfo mantiene una disputa con la Feria del Libro de Guadalajara por el nombre del Premio Juan Rulfo. El nombre del poeta Según Reyes, el objetivo de la demanda no es obtener ganancias económicas. “El hotel está lucrando con la fama y el prestigio de Neruda. Lo que buscamos es mucho más amplio. Queremos reivindicar nuestros derechos y velar por el buen uso del nombre del poeta”, dice el abogado. El recurso de la familia invoca la ley 19.039 de marcas comerciales, según la cual no puede registrarse “el nombre, seudónimo o el retrato de una persona natural cualquiera, salvo consentimiento dado por ella o por sus herederos, si hubiera fallecido”. Basándose en eso y antes de recurrir a tribunales, Reyes envió una carta a la fundación de la que no obtuvo respuesta, y otra al hotel el 31de marzo de 2006, en la que advierte del “uso indebido del nombre”. “Rechazo todas y cada una de las afirmaciones contenidas en su carta, respondió la gerente general del hotel, Andrea Busquets, 20 días más tarde. “Hotel Neruda se ajusta estrictamente al ordenamiento jurídico vigente”. El hotel solicitó el uso del nombre a la fundación en 1998. La respuesta, firmada por Juan Agustín Figueroa, presidente de esta última, dice que la corporación no tiene inscrita la marca en el rubro y que –en ese sentido- está libre. “Sin embargo, y como le hiciera presente a sus abogados, no se puede registrar sin la anuencia de los herederos”. Luego agrega: “Nosotros no nos oponemos a que Ud. use dicho nombre, pero tampoco queremos participar autorizando expresamente dicho registro, ya que ello podría importar algún grado de compromiso que la fundación no quiere asumir”. En 2004 el hotel volvió a pedir permiso para inaugurar el Neruda Mar en Reñaca. Francisco Torres, entonces director ejecutivo de la institución, respondió que esta “no tendría inconveniente para que vuestra empresa utilice el nombre de Neruda”. Para Rodolfo Reyes, las cartas constituyen “evidencia culposa”. Para el hotel, en cambio, es la autorización que les ha permitido funcionar. Figueroa, en tanto, se excusó de responder a La Tercera-Cultura: el directorio resolvió no hablar mientras el caso esté en tribunales. El hotel intentó inscribir la marca en 1998 y 2004. En ambas ocasiones les fue rechazada la solicitud por no contar con la autorización de los herederos. Otra prueba, dicen los Reyes, de que la familia tiene la razón. Derechos y negocios Pablo Neruda murió el 23 de septiembre de 1973, sin dejar testamento. Sus herederos, entonces, fueron su esposa Matilde Urrutia y sus hermanos Laura y Rodolfo Reyes. Antes de morir en 1985, Matilde Urrutia dejó como heredera universal a una “fundación de beneficiencia” para el desarrollo de las letras y las artes; la Fundación Neruda. Tras la muerte de los hermanos del poeta, sus derechos pasaron a la Sucesión Reyes, integrada por 12 personas. Así, la fundación sería heredera de Matilde y la familia, del vate. ¿En qué se basa la institución para erigirse como “última heredera”? En 1987 la fundación hizo una compra de derechos a la familia. Por $ 9 millones de la época, los Reyes cedieron “todos los derechos hereditarios” sobre el patrimonio del vate (las casas, las colecciones de objetos, los libros, etc.) en un contrato firmado el 15 de septiembre. Sin embargo, al día siguiente ambas partes suscribieron una aclaración del contrato. En esta especifican que la cesión comprende sólo el patrimonio contenido en el inventario, reservándose la familia su parte en los derechos de autor (25%), en cualquier bien no contenido en aquel inventario y en los valores que no revistan contenido cultural. La marca Neruda –dicen los Reyes- no tiene contenido cultural. Así, en diciembre de 2006 registraron el apellido para hoteles, restaurantes, bares y agencias de viajes. “Nosotros vendimos los derechos sobre los bienes, pero no la categoría de herederos”, asegura Reyes. Sin embargo, la fundación también tiene inscrita la marca: para papelería e impresos; para venta de libros y para producción de vinos. Según el abogado Reyes, la fundación ha operado exhibiendo el contrato de venta de derechos y omitiendo la aclaración del mismo. “Hemos perdido la confianza en la fundación”, afirma. El juicio contra la hotelera se convierte, así, en un precedente clave para dirimir a quién corresponde la marca Neruda. Y, según los demandantes, es sólo el comienzo. “Nuestra intención es que el nombre del poeta sea usado con fines culturales, no para hacer negocios”. | |||


